A mediados del siglo XIX la familia compuesta por Mateo Gorraiz y Javiera Murillo se asentó en casa Usunena de Urbicáin, en el valle de Izagaondoa, y fueron allí tan bien recibidos por sus vecinos, que éstos no tardaron en rebautizar su hogar como casa Mateo. Sus hijos y nietos continuaron residiendo allí, hasta que se vieron obligados a trasladarse a Pamplona, quedando desde entonces la casa ancestral solitaria y desierta, pero muy viva siempre en el corazón de sus descendientes.

 

Eso explica que hoy en día, un bisnieto de aquellos primeros moradores, Jesús María Zabalza Gorraiz, vuelva a poner simbólicamente en pie los muros de Casa Mateo, convertida ahora en renombrada pastelería, en cuyo logotipo campean orgullosamente el azul del cielo de Izagaondoa, el verde de los campos de este hermoso valle que siluetea la peña de Izaga y el rojo del amor que Jesús María siente por la tierra de sus antepasados, que es a quienes dedica especialmente su esfuerzo emprendedor, cimentado en muchos años de experiencia en el gremio.

Puede garantizar así a los clientes que –empleando únicamente las materias primas de mejor calidad- todos los productos se fabrican artesanalmente en su obrador de la Txantrea, calle Torralba del Río nº 2, bajo, donde se elaboran fundamentalmente pastas de té, rosquillas, txandríos y magdalenas, aunque con la debida antelación pueden encargársele también tartas, además de disfrutar también de repostería de temporada como roscones de Reyes, buñuelos, virutas de San José o huesos de Santo, sin olvidar tampoco los artículos sin gluten o sin azúcar.

 

Se atiende al público allí mismo, y también en el puesto nº 26 del mercado de Santo Domingo, en el Casco Viejo pamplonés. Además, se reciben encargos llamando al teléfono 948118660 o escribiendo un mensaje al correo electrónico info@casamateo.es

 

En cualquier caso, las puertas de Casa Mateo han vuelto a abrirse de nuevo, y todo el mundo será tan hospitalariamente recibido como cuando se hallaba en las estribaciones de la peña de Izaga, bajo la protección de San Miguel.

Autor texto: Mikel Zuza